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9 consejos para que la experiencia de usuario en tu app móvil no sea un infierno



Seguro que alguna vez te ha pasado: te descargas una app y te da errores constantemente, tarda tiempo en cargar o, simplemente, no alcanzas a entender para qué sirve. Así que la desinstalas a los 10 minutos. Son ejemplos de lo que significa una app fallida, algo que en la mayoría de los casos ocurre por un diseño de experiencia de usuario (UX) deficiente o no realizado por profesionales. Desde Anexia Tecnología, te explicamos nueve consejos basados en nuestra experiencia para que navegar por tu app móvil no sea lo último que desees hacer.

 

Usuario utilizando una app con un mal diseño UX

 

Un diseño consistente

Un diseño responde a una idea previa caracterizada por una coherencia estética que luego debe estar presente en todo el conjunto de la app. Una aplicación que mezcla distintos tipos colores y tipografías en cada una de sus pantallas puede ser muy confusa para el usuario, además de ofrecer una imagen muy poco profesional.

Contenidos bien jerarquizados

Si la interfaz de tu app se parece a la página de anuncios clasificados de un periódico, algo falla. Y es que, para favorecer la usabilidad, los textos y fotografías deben estar integrados en un conjunto ordenado y jerarquizado por importancia, no parecer una amalgama confusa. Y, obviamente, tus servicios o funcionalidades principales deberían ocupar posiciones dominantes.

No hace falta meterlo todo en la misma pantalla

No hay nada más agobiante para un usuario que una interfaz saturada por decenas de informaciones apretadas. Las buenas apps son sencillas y dejan ‘respirar’ a la pantalla, distribuyendo su contenido en varias. En este sentido, los espacios blancos entre contenidos son como el oxígeno para el usuario.

Incluir solo las funcionalidades necesarias

¿Conoces la regla del 80/20? Por estadística, el 80% de los usuarios solo utilizará el 20% de tu aplicación. De todos tus servicios o funcionalidades, solo uno o dos acapararán la mayoría del tráfico de tu app. Por eso, hay que pensar de forma pragmática y que el diseño UX esté volcado en la usabilidad de estos, eliminando los apartados que se suelen meter “de relleno”, pero que luego nadie utiliza.

Una interfaz sencilla e intuitiva

En el diseño de una app, siempre hay que aplicar el concepto ‘menos es más’. Cuanto más sencillo y fluido sea su funcionamiento, más feliz estará el cliente, a quien, durante la fase de desarrollo, hay que imaginarse como si fuera un niño. Es importante que la aplicación de una sensación de continuidad, y que en cualquier punto de ella el usuario sepa dónde está y cómo volver atrás.

Botones grandes y autoexplicativos

No es lo mismo ‘clicar’ en un botón con el ratón que tocarlo en una app móvil. En el segundo caso, es recomendable que sean más grandes. Además, deben ser claros. Si, por ejemplo, se incluyen iconos visuales sin ningún texto explicativo, es mejor seguir el lenguaje universal en vez de pasarse de creativo y que parezcan jeroglíficos indescifrables.

 

Notificaciones de carga y de error

La correcta usabilidad también depende de que el usuario sepa en todo momento lo que está pasando. Si un proceso requiere de unos segundos de carga, tiene que aparece un texto o una barra de carga. Si se produce un error, el diseño tiene que haber previsto una forma de comunicarlo. De lo contrario, cuando se produzca una ligera demora en la app el cliente no sabrá lo que está ocurriendo y la cerrará por la fuerza.

Señalizar las páginas de scroll

Cuando la información de una pantalla excede su marco, hay que indicárselo al usuario con algún tipo de icono que indique que puede seguir bajando. Hay rincones remotos de algunas apps que aún permanecen vírgenes porque su diseñador UX nunca pensó en señalizar el scroll.

No pedirle 50.000 datos al usuario

¿Cuál sería tu reacción si te descargas una app que en la que, en principio, estás interesado, y según entras te encuentras con un formulario con ocho apartados? La reacción de aproximadamente el 50% de los usuarios será huir. Por eso, no es una buena idea pedir demasiado antes de no haberle ofrecido nada al cliente. Y si necesitas que se registre en la landing page, mejor que sea un formulario sencillo o un login a través de una red social como Facebook, Twitter o LinkedIn.