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Outsourcing: qué es y por qué te puede interesar



Outsourcing es un término inglés que surge de la combinación de dos palabras: “out” (fuera) y “source” (fuente). Traducido a nuestro idioma, se utiliza para definir la externalización de servicios o subcontratación. Una modalidad que presenta un amplio abanico de ventajas para empresas de todos los sectores de actividad y tamaños, que pueden delegar tareas en distintos niveles.

¿Qué tipos existen?

Se pueden diferenciar cuatro tipos de Outsourcing. Por un lado, el conocido como “Off-shoring”, que consiste en la contratación de proveedores de servicios localizados en países donde la mano de obra es más barata. Por otro lado, el “In-House” (Dentro de Casa), que se refiere a que los servicios requeridos deben ser prestados dentro de la organización que los contrata.

 

Outsourcing: qué es y por qué te puede interesar

 

Además, “Off-Site”, cuando los servicios se realizan fuera de las instalaciones de la empresa cliente. Y, por último, “Co-Sourcing”, cuando ambas compañías comparten tanto responsabilidades como riesgos derivados de la prestación de los servicios contratados.

Beneficios del Outsourcing

Externalizar los servicios presenta beneficios muy interesantes.

  • Reducción de costes: una de las principales razones por las que cada vez más empresas actuales optan por la subcontratación es por la reducción de costes que conlleva. La colaboración con empresas externas supone un ahorro de gastos relacionados con la tecnología o las infraestructuras.
  • Mayor rendimiento: gracias al Outsourcing la empresa puede focalizarse única y exclusivamente en la actividad principal del negocio, evitando así el consumo de recursos técnicos y humanos en tareas que no son estratégicas. Por esta razón, se logra un mayor rendimiento.
  • Disminución del riesgo empresarial: gracias a la subcontratación se traslada parte del riesgo empresarial en sectores tan importantes como el financiero o el tecnológico. Además, reduce significativamente el riesgo al evitar grandes inversiones en infraestructuras y recursos tecnológicos, ampliando así la capacidad de la compañía de destinar el dinero a nuevos proyectos.
  • Mejora de la calidad: a la hora de llevar a cabo determinados procesos complejos que requieren de una gran especialización resulta más conveniente la contratación de proveedores externos con formación y experiencia en la materia.
  • Aumento de la productividad: y, por último, el hecho de que una empresa especializada en un determinado campo se traduce en un aumento de la productividad. De esta manera, la compañía tiene mayor capacidad para lograr una buena posición estratégica en el mercado.

Etapas del Outsourcing

Cualquier proceso de Outsourcing se divide en una serie de fases. Cuando una determinada compañía decide externalizar sus servicios, debe seguir paso a paso todas las etapas, con planificación y teniendo muy claros cuáles son sus objetivos.

  1. Evaluación inicial: en primer lugar, tomando como base los objetivos a alcanzar y la estrategia empresarial, se designa a un equipo que se encargará de definir cuáles son las áreas que necesitan ser optimizadas.
  2. Selección de servicios: una vez se definen las áreas, es el momento de seleccionar las actividades que pueden ser externalizadas.
  3. Firma de contrato: a continuación, hay que hacer un listado de las compañías de Outsourcing especializadas en las áreas a optimizar, y se selecciona a la más adecuada. Para ello hay que tener en cuenta un amplio abanico de factores, más allá del precio: experiencia, formación del equipo, grado de especialización… Es requisito indispensable la firma de un documento legal.
  4. Fase de adaptación: cuando la empresa de Outsourcing comienza a prestar sus servicios, debe haber una primera fase de adaptación en la que se integren los servicios de ambas partes.
  5. Control: y, por último, de forma periódica la compañía cliente debe realizar un análisis de control para medir los resultados de la implementación, y corregir cualquier posible fallo.